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20 octubre, 2017

Cuánto hay que gastar en las fiestas de egresados


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Terminar la Secundaria tiene su costo

Organizar una fiesta y luego vestirse acorde. Después del viaje de egresados, el agasajo a los que terminan la secundaria constituye el gran gasto de las familias, que comienza más de un año antes del evento.

KOSIUKO

Llega la época de las fiestas de egresados. Los estudiantes, con un diploma en una mano y la copa del brindis en la otra, realizan la ceremonia de la noche en la que son protagonistas. Pero festejar tiene sus costos, y si al término del 6to año se le suma el viaje de egresados, tener un hijo o una hija en esa situación presenta un panorama por demás oneroso, sea en la escuela pública o privada.VestirseHay complejidades según los sexos. Desacostumbrados a la etiqueta, de repente los varones comienzan a probarse un traje, o al menos un saco. Habrá quien no lo hace desde el tándem de los cumpleaños de quince, y aunque el espíritu es el mismo, el cuerpo ya es otro. ¿Comprar un traje tiene sentido? ¿Cuándo lo volverá a usar, en el casamiento?, indagará algún padre. En la peatonal, los negocios ya anuncian las “Promo Egresados”: hay camisas a dos por 1000 pesos, corbatas de regalo al adquirir un ambo y descuentos en vidriera del 30% para sacos y pantalones. Pero así y todo, hay que pensar en gastar entre 2 mil a 4 mil en el traje. Las corbatas rondan los 100 o 200 pesos, los cinturones pueden llegar a 400, y los zapatos de 1000 para arriba, según calidad y marca. “Primero se compra la ropa, después los zapatos, por eso todavía no arrancamos fuerte con la venta para hombres. La gurisada viene a último momento: llega, compra y se va. El varón es así de rápido, no es como las mujeres que van tres o cuatro veces a probarse las cosas, y vienen con una amiga y después con la mamá”, comenta Adrián, a cargo de una zapatería para hombres.

La alternativa siempre es pedir prestado, probarse algunas prendas del papá o los tíos, o también alquilar. “Los precios van desde 340 pesos el ambo base, hasta mil; hay toda una franja”, instruye Ana, desde una tintorería y casa de alquiler en Urquiza, a pocos metros de la Plaza 1° de Mayo. “La línea nueva, Slim Fit, es más cara, viene con telas importadas. El precio varía también con los accesorios: tenemos camisas desde 90 pesos, zapatos desde 95, corbatas desde 60, también hay moñitos que buscan algunos, o saco y pantalón por separado. Lo nuevo aumentó un poco más porque la moda cambió 180° para el hombre. En Europa pasó hace un tiempo, pero acá llega más tarde”, indica Ana. Desde agosto, y en septiembre y octubre mucho más, comienzan las reservas para alquilar. “Se alquila mucho, porque comprar algo de esto nuevo sale 6 o 7 mil pesos, y el alquiler es un 10%, si lo vas a usar una sola vez no tiene sentido la compra”, dice. Hay prendas llamativas, como sacos de colores para aquel que busque destacarse en originalidad. En una recepción entre 500 personas habrá 4 o 5 hombres vestidos de color, y los demás irán de oscuro, estima la mujer, en base a la demanda.

Ellas
Leticia atiende un local de prendas para mujeres en el Paseo de las Luces. “Hay muchas que van de corto, o usan polleras largas y topcitos, siempre con nuestro asesoramiento que es el valor agregado que tenemos”, expone. Los precios para comprar ropa por separado van desde los 600 a los 1400 pesos<7b>, pero siempre es más barato que hacerlo por diseñadora, señala la vendedora. “Primero hay que elegir el vestido, porque si comprás los zapatos ya vas limitada. Los accesorios se agregan a lo último y pueden hacer que un vestido sea para una cosa o para otra, solamente cambiándolos. Los colores en esta temporada viene mucho el amarillo bien fuerte, con combinación de telas y texturas, volados, flecos y apliques que distingan. Los colores más marcados se llevan mucho, fuxias y naranjas también”, explica desde el local que trabaja marcas de un solo vestido por modelo. En una zapatería femenina de calle San Martín, Liliana cuenta que en estos días comienza el movimiento de chicas que eligen zapatos. “La tendencia es taco grueso, cómodo, con plataforma, en plateado, dorado, blanco o color nut (piel) que viene muchísimo. Combinan de acuerdo al diseño del vestido. Vienen las chicas, las mamás, abuelas? la familia completa compra zapatitos nuevos para la fiesta”.Hay sandalias de vestir desde 990 pesos, que se llevan fáciles para poder usar en otras situaciones; taco plataforma desde 1300; y los calzados de marca que son más caros. “Hay clientas para todas las marcas, ondas y calidades”, afirma. Desde una casa de venta más exclusiva, en Andrés Pazos y Corrientes, Marisol afirma que lo que más se busca este año en zapatos de mujeres es el color nut. Los precios arrancan en 2.500 pesos, y hay hasta 4 mil. “El aumento que hubo este año fue el normal y esperado”, avisa.

Diseño
Las chicas pueden buscar algo confeccionado, pero es común recurrir a modistas y diseñadores. “Los últimos 3 o 4 meses del año aumentan las ventas por las recepciones y fiestas de fin de año”, cuenta Estela, encargada en una casa de telas de calle España. “En la parte de recepción es un hábito hacerse el vestido, porque además las mujeres tratan de no repetir los colores, aunque sí se pueden repetir las telas, los modelos son distintos. Algunas vienen a comprar asesoradas por modistas, otras buscan en revistas y vienen con las mamás, y nosotras también las orientamos sobre que telas llevar. Tienen el color y la idea y consiguen lo que quieren, a veces hasta cambian los modelos y colores”, apunta. Estela informa que este año se está usando mucho bordado, además de la gasa, gasa doble, seda y estampado. Se combina: liso y la falda estampada, por ejemplo; o el detalle en estampado y la falda lisa. Lentejuelas también. El promedio de gastos es variable de acuerdo a la tela empleada: hay rasos desde 38 pesos el metro y telas tul bordadas a 1300, pero estas últimas son las que menos se ocupan, tal vez para los detalles. “Vienen a comprar de todos los barrios, de todas las escuelas ?dice Estela- y se llevan muchos los colores fuertes: naranja, amarillo, todos los colores, no hay uno específico. Tratan de no repetirse entre ellas”.
El diseñador Ángel Andrés confirma que siempre hay mucho trabajo para esta altura del año, que es cuando más repunta el negocio.
“Tengo 17 pedidos de recepciones para las próximas semanas, más los que se van agregando a último momento. Los precios son relativos de acuerdo al trabajo que tenga el vestido, a la tela y al bordado. Hoy en día tenés que pensar de 4 mil pesos para arriba, hecho a medida, diseño exclusivo y con materiales incluidos en algo simple. Algunas mujeres traen la tela aparte, cuando buscan un color en especial. También están las chicas que quieren lucir hiper chic y se van a buscar telas a Rosario o Buenos Aires, pero en Paraná se consigue básicamente lo mismo que en Santa Fe y al mismo precio. Tal vez haya más variedad de estampados en Rosario”, revela. Desde agosto tiene turnos reservados, y algunas elijen un plan de pago mensual. Este diseñador, que lleva 20 años en el rubro, tiene clientas fijas que le caen 3 días antes para hacerse un vestido, “y lo tenés que hacer aunque labures 20 horas por día, no queda otra, porque esta es nuestra época fuerte de trabajo para pasar el verano”. A veces se ocupa de las madres únicamente, o madres e hijas que quieren estar a tono. “En los chicos es más raro que se hagan el traje por sastre, pero hay algunos casos. Lo que pasa es que implica mucho trabajo un saco a medida, y puede ser más costoso que un vestido, pero siempre hay quien quiere cosas a la moda, como telas de cortinados o diseños por el estilo”, anuncia.

A todo esto, las mujeres le suman peluquería: “Generalmente se saca turno un par de semanas antes. Se hacen muchos peinados recogidos, manos, podología y maquillaje. Los peinados rondan los 150 pesos, podología 170, manos 50, maquillaje 120, pero si se hacen varias cosas hay descuento por el combo”, detalla Mariana Julia, desde un local en calle Salta y Victoria. “Algunas vienen con las madres, y el peinado muchas veces se prueba una semana antes. A mediados de noviembre ya se llena la agenda”, agrega.

“¿Para qué le compramos una corbata si la termina usando de vincha?”, se preguntará algún padre cuando comience la trasnoche de la fiesta. En el evento habrá que cuidar el vestido, que no se manche durante la cena, que no termine bañado en champagne; o simplemente relajarse y disfrutar de esta práctica cultural del derroche ?que en algunas culturas se llama potlatch- durante la gran noche de egresados.

Otros rubros
Los otros rubros de la fiesta que hay que tener en cuenta: alquiler del salón -cuando no lo presta la escuela-, disc jockey, catering, seguridad, impuestos municipales, y varios adicionales. Marisol, madre de Cielo, pertenece a la comisión organizadora de la fiesta de egresados del colegio privado Siglo XXI. “Las tarjetas están entre 500 y 600 pesos, y lo que más influye en el costo es el catering. Los papás venimos pagando todos los demás gastos de la fiesta desde hace un año y medio, poniendo unos 400 pesos promedio por mes”, cuenta. “Se formó una comisión de padres que deciden, y el resto está de acuerdo con las decisiones; pedimos presupuesto de todo, y contratamos una decoradora y una organizadora para coordinar la noche. Incluso alquilamos un colectivo, porque el salón del club está lejos, para que después los lleve hasta el Parque Urquiza y los padres los recogemos ahí. Todo se va pagando un año antes, lo único que no cierra hasta 30 días es el catering”, expresa. A la seguridad obligatoria municipal (de un agente) le agregaron dos policías más, e incluso contrataron una banda sorpresa y pantallas que proyectarán fotos durante la noche. “Lo único que pagan los invitados es el catering, incluso los chicos que van de trasnoche pagan media tarjeta, porque todos los sextos armaron venta de empanadas para pagarle la otra mitad a sus amigos. Después está Adicapif y Sadaic, que no se entiende bien como se organizan, porque a mismo salón y cantidad de gente aplican tarifas diferentes. Ellos se fijan en cuánta gente participa y también en la tarjeta, el tipo de catering, y de ahí sale un porcentaje”, comenta.

Valentino cursa el último año en la Escuela del Centenario, por la mañana. “Todos los cursos hacemos la misma recepción, como corresponde, aunque no hay muchos chicos de la tarde que se quisieron sumar. La fiesta es en la escuela, con cena y baile. La tarjeta está a 500 pesos para la cena, y 250 para trasnoche. Los padres fueron los organizadores, se buscó las mejores propuestas, las más adecuadas, desde hace más de un año que están con esto. Había cosas en las que no se coincidía y se decidieron por consenso o votación, de ellos y de los estudiantes. La escuela se portó muy bien y ayudó un montón: que nos den el lugar abarata muchísimo los costos (el año pasado no pudo ser en la escuela porque estaba la Cumbre del Mercosur). Además hicimos kermes, cine, venta de alfajores y rifas”, manifiesta. En su caso, como indumentaria piensa alquilar un traje, “porque hay que ir lo mejor que se pueda y no vale la pena comprar, ya que no tengo tantos eventos formales, por ahora”, dice. Valentino coincide que las chicas tienen un presupuesto más importante de gasto en ropa. Así, básicamente, varían los precios: de acuerdo al espacio elegido para la celebración; al vestuario que uno quiera lucir; y a los extras en regalos y adicionales que le vayan sumando los padres. Y, por supuesto, al precio de la tarjeta habrá que multiplicarlo por la cantidad de familiares.

Fuente: El Diario

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