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23 octubre, 2017

La patada de Valentino Rossi y otros cinco grandes episodios de conducta antideportiva


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A UN CLIC

Es una patada que dio la vuelta al mundo y no ocurrió dentro de un partido de fútbol. Pasó el domingo, en el autódromo de Sepang (Malasia), cuando el nueve veces campeón mundial de motoclismo, el italiano Valentino Rossi, le dio un puntapié en medio de una curva a Marc Márquez.

El español Márquez cayó en la pista, pero salió ileso del accidente. Sin embargo, en el mundo el hecho desató el escándalo: Il Dottore (“El Doctor”), como le dicen a Rossi, tal vez uno de los pilotos más carismáticos del deporte a motor, perdió los papeles sin explicación. A una carrera de terminar la temporada, Rossi lidera la clasificación de pilotos y con una victoria en Valencia se iba a coronar por décima vez campeón mundial, todo un hito. Pero las cosas han cambiado: por su patada a Márquez, Rossi quedó último y con tres puntos menos, lo que significa que su más cercano rival, el español Jorge Lorenzo, podría quedarse con el título. Lorenzo viene detrás de Rossi en la clasificación general, a solo siete puntos.

Sin embargo, más allá de la encarnizada lucha en las pistas, la patada de Rossi a su colega revive esos polémicos momentos en los que, para algunos deportistas, “todo vale” por un título, por una victoria. A continuación, un repaso de BBC Mundo por cinco episodios de prácticas ‘poco éticas’ de los competidores.

1. Schumacher, campeón sin final

El 13 de noviembre de 1994 se disputaba el Gran Premio de Australia. Era la prueba final de un año trágico: ocho meses antes, en el circuito de Imola, en Italia, el piloto brasileño Ayrton Senna había muerto después de estrellarse al salir de una curva. También en la misma temporada había perdido la vida el piloto austriaco Roland Ratzenberger. Después de la muerte del ídolo y favorito al título, quedaron dos conductores que peleaban por el campeonato: el británico Damon Hill y un joven alemán, Michael Schumacher .

La carrera, que se disputaba en el circuito callejero de Adelaida, era fundamental para ambos: Schumacher -que corría para la escudería Bennetton- llegaba con 92 puntos, mientras que Hill -que conducía para Williams- acumulaba 91. Schumacher solo tenía que pasar la línea de meta antesque el británico para quedarse con su primer título mundial. Pero en la vuelta 36, Hill intentó una maniobra de adelanto, el alemán cerró y los dos chocaron. Schumacher se quedó afuera, mientras que Hill con su monoplaza herido de muerte resistió otra vuelta hasta que tuvo que abandonar. Al final, el título fue para el alemán, pero el mundo de automovilismo denunció juego sucio.

En 2006 se conoció el testimonio de uno de los mecánicos del equipo británico que afirmó que no se presentó una denuncia formal porque la escudería estaba en medio de varios problemas legales por la muerte de Senna.

2. El “come-orejas” Tyson

El boxeador estadounidense Mike Tyson fue un huracán en el ring, aun en sus años de decadencia. El campeón más joven de la historia de los pesados, y uno de los más efectivos, tuvo varios capítulos en su vida que llegaron a los titulares de los diarios. Tal vez uno de los actos más conocidos ocurrió el 28 junio de 1997. Tyson buscaba la revancha ante su compatriota Evander Holyfield, quien lo había despojado de su título en 1996.

La pelea comenzó bien. Pero en el tercer asalto ocurrió lo inesperado: Tyson se despojó de su protector bucal y le mordió la parte superior de la oreja a su rival. Lo que alcanzó a morder, después lo escupió sobre el suelo del ring del hotel MGM, en Las Vegas. Pero un ataque que hubiera sido suficiente para suspender la pelea solo se convirtió en una sanción de tres puntos. Entonces volvieron ambos pugilistas al centro del cuadrilátero. Y, de nuevo, Tyson no resistió las ganas de morder a su rival y repitió el acto de canibalismo. Por supuesto, esta vez el árbitro Mills Lane acabó con la pelea otorgando la Victoria a Holyfield y una suspensión a Tyson.

3. La mano de Dios

La regla número 12 del fútbol establece que: “Una falta e incorrección es jugar el balón, es decir, llevarlo, golpearlo o lanzarlo con la mano o el brazo salvo el arquero dentro de su área”. Así que por más glorificado que sea, el gol que Diego Maradona hizo con la mano ante Inglaterra por los cuartos de final del Mundial de México 1986 no era válido. Sin embargo, ni el juez tunecino Ali Bennaceur ni sus asistentes vieron falta en la jugada y la validaron. Después, llegaría el mejor gol de la historia de los mundiales.

4. Entre compañeras

El 6 de enero de 1994 la patinadora sobre hielo estadounidense Nancy Kerrigan terminaba sus sesiones de entrenamiento en Detroit. Minutos después, cuando se dirigía hacia los vestuarios, fue atacada por un hombre que la golpeó reiteradas veces en su rodilla. Un video muestra los gritos de dolor de Kerrigan que se preparaba para los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer, Noruega, que se iban a celebrar ese año.

Pero lo peor estaba por descubrirse. La investigación policial determinó que una de las responsables del ataque había sido una de las principales rivales de Kerrigan dentro del equipo olímpico de EE.UU: su compañera Tonya Harding.

El escándalo cubrió las portadas de la prensa. Después se supo que el novio de Harding y su guardaespaldas habían contratado a un hombre para golpear a Kerrigan y de ese modo lograr que Harding se quedara con el título nacional. Lo cierto es que a pesar de la golpiza, Kerrigan logró recuperarse y ganar una medalla de plata en los Juegos Olímpicos. Por su parte Harding, quien logró clasificarse a Lillehammer, terminó octava. Después se dedicaría al boxeo.

5. Cabeza a cabeza

El Tour de Francia de 2010 era de los primeros de la era post Lance Armstrong e intentaba buscar nuevas figuras para relanzar la popularidad de prueba mayor del ciclismo mundial. Y ese año había buenos nombres. Uno de ellos era el británico Mark Cavendish. Su equipo era el HTC-Columbia y estaba conformado, además de Cavendish, por ciclistas de peso como el estadounidense George Hincapie y el australiano Mark Renshaw. Pero fue este último el que protagonizó un acto de total falta de espíritu deportivo.

En la etapa número 11, cuando se acercaban a la meta, Renshaw cubría la ruta para que su compañero Mark Cavendish decidiera la carrera en el sprint final. Sin embargo, se dio cuenta de que el líder del equipo Garmin, Julian Dean, se acercaba peligrosamente y amenazaba con derrotar a su compañero. Entonces Renshaw pensó que la mejor manera de apartar la amenaza era golpear con su casco la cabeza de Dean. No una vez, sino en repetidas ocasiones. Los jueces vieron la acción en las cámaras de televisión y decidieron suspender al australiano. Aunque Cavendish se quedó de todos modos con la victoria en aquella etapa.


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