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17 octubre, 2017

Muertes de chicos en accidentes de tránsito: Advierten sobre sillitas inseguras


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Padres, a tomar precauciones

Cada mes mueren en el país casi 50 chicos menores de 14 años como consecuencia de los accidentes viales. La cifra es de menores de 14 años. Además, el 55% de los padres no usa los sistemas de retención en sus autos.

Cada mes mueren en el país casi 50 chicos menores de 14 años como consecuencia de los accidentes viales. Detrás de esta triste realidad, hay otra cifra alarmante: el 55% de los conductores con chicos no llevan el sistema de retención infantil en sus vehículos, según un relevamiento del Ministerio del Interior. El dato positivo es que viene creciendo el porcentaje que sí la usan (de 26,2% en 2011 a 45% en 2014).Esta situación ya había sido advertida en la última encuesta realizada por Luchemos por la Vida. Su conclusión fue que “la mayoría de los padres conocen los sistemas de retención infantil, pero aún no han tomado real conciencia de la utilidad de su uso y no tienen conciencia del peligro al que exponen al llevarlos sueltos en el asiento delanteros y a los más pequeños sin sus sillas especiales”.

Luis Agote es pediatra y una de los que más trabaja -y más sabe-, en la prevención de accidentes infantiles. Consultado por Clarín, aseguró que “las sillitas salvan la vida del 71% de los chicos de hasta 2 años en colisiones severas. Y el 54% hasta la edad en la que empiezan a usar el cinturón de seguridad”.

Recordando una estadística de la Fundación Mapfre, Agote dice “son 560 muertes en nuestro país de chicos menores de 14 años. Pero también es relevante que por cada niño que muere hay tres que quedan con lesiones severas de columna o del sistema nervioso”. Y detalló que “el 50% de chicos con epilepsia no congénita son producto de los accidentes de tránsito”.

El doctor también hace cuentas a la hora de asociar el precio de la silla contra el riesgo de no tenerla. “Una silla número 1, la que utilizan los bebés hasta los 13 kilos dura dos años y puede salir 4 mil pesos. Pero si la dividimos por 730 días nos dará que su valor diario es de apenas 5,5 pesos. Por ese costo no pagás un paquete de pastillas”.

Agote explica que “el booster que usan los chicos más grandes cumple con la función de elevar al chico para alejar el cinturón de seguridad del cuello” y asegura, al mismo tiempo “en Argentina falla la cultura del cuidado de la vida. Tenemos la obligación de difundir las leyes para informar y cambiar la mentalidad de la gente”.

También alerta sobre el peligro que implica llevar a los niños en los asientos delanteros: “si va a delante, el airbag sale a 200 kilómetros por hora y le destroza la cabeza. Y si va atrás sin defensa, no es mejor: sale a través del vidrio”.

Advierten que el 40% de las sillas infantiles para los autos son inseguras

“Es importante entender que las butacas infantiles no son un simple accesorio para el auto, sino que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte”. La frase pertenece a un informe de CESVI Argentina sobre la seguridad de los chicos en el auto. Por eso hay que tomar todas las prevenciones posibles, sobre todo si se tiene en cuenta un relevamiento de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), que advirtió que el 40% de las sillitas para autos no responde a los niveles de seguridad que exige la nueva ley en la Ciudad de Buenos Aires, las normas de algunas provincias y las recomendaciones internacionales.

En junio la Legislatura porteña sancionó las modificaciones en la ley 5.294 del Código de Tránsito y Transporte que prohibe “transportar personas menores de doce años en los asientos delanteros”. Y “transportar bebés o niños en brazos en los asientos delanteros” y a su vez estipula que “cuando el pasajero sea menor de 12 años o con una altura inferior a 1,50 metros, debe utilizar el sistema o dispositivo de retención infantil correspondiente a su peso y/o altura debidamente homologado”.

La FIA Región IV (Latinoamérica) realizó un relevamiento entre 10 marcas comercializadoras de Sistemas de Retención Infantil (SRI) comúnmente llamados huevitos, butacas o boosters, para conocer la oferta disponible en la Ciudad. Así llegaron a 25 puntos de venta, incluyendo supermercados, locales exclusivos para bebés y portales de venta online. Y observaron que 4 de cada 10 productos ofrecidos no cumplen con las homologaciones requeridas por la nueva ley. Es decir, no cuentan con la certificación de calidad de los materiales con los que están fabricados. Entonces, ante un accidente, no se sabe cómo responderán.

¿Cómo se puede saber si una silla está homologada? La respuesta la da Leandro Perillo, jefe de Seguridad Vial y Medio Ambiente de FIA: “Tienen una etiqueta amarilla o naranja y deben tener la edad y el peso que pueden llevar. A veces está pegada abajo de la silla. Si no la tienen, recomiendo no comprarla porque nadie asegura que esa silla proteja a su hijo”.

¿Se puede utilizar una sillita usada? “En caso de un impacto previo la silla no sirve más. Por eso hay que saber el historial de esa butaca, que además tiene fecha de vencimiento y eso depende de cada fabricante”, explica Perillo.

En nuestro país, sin embargo, no existe legislación vigente que obligue a homologar las butacas de fabricación nacional, aunque se espera que en los próximos meses se apruebe la normativa que las regule. Para 2016 todos los vehículos 0km que se vendan aquí deberán contar con anclajes rígidos para sujetar los asientos de seguridad infantil en la parte trasera, dice CESVI. Consultado por Clarín, Gustavo Brambati, subgerente de esa entidad expresó su preocupación: “hay fábricas en Argentina y la normativa las excluye. Están homologadas las que vienen desde EE.UU y la Unión Europea”. Y agregó “el Estado es responsable para definir cuáles son las condiciones mínimas de seguridad de estas sillas. Está verde el tema aún”.

Desde el Gobierno porteño confirmaron que la nueva ley será reglamentada en el primer trimestre de 2016. Recién entonces empezará a regir. El resto del territorio nacional se rige por la ley 24449/94 y el decreto reglamentario 779/95 que establece que “los menores de 10 años deben viajar sujetos al asiento trasero con el correaje correspondiente y los menores de 4 años deben viajar en los dispositivos de retención infantil”. Algunas provincias, como Córdoba y Mendoza, tienen leyes propias que amplian el tiempo de obligatoriedad de los SRI. El caso de Santa Fe es el más parecido al porteño: el uso de la silla es obligatorio hasta los diez años; de los 10 a los 12 es obligatorio un booster.

La importancia de llevar una sillita homologada y segura en el asiento trasero se ve reflejada en una estadística de CESVI: el 75% de las lesiones en niños menores de 10 años ocurre en tronco y cabeza, justamente las zonas que deben ser protegidas por la butaca.

El error de elegir por el precio

El transporte de niños en los autos es una preocupación mundial. El relevamiento de la FIA es verosímil ya que hay muchas sillitas de distintos orígenes (principalmente chinas) que no cumplen los estándares internacionales o, lo que es peor, se las venden con sellos de certificaciones que son falsos.

Los peligros de que un niño no use las sillitas o amoldadores son múltiples. En primer lugar si el chico va suelto en el interior del vehículo, ante un impacto se va a convertir en un proyectil que además de causarse lesiones a sí mismo puede lesionar al resto de los ocupantes. En el caso extremo puede salir despedido del habitáculo produciéndose lesiones gravísimas e inclusive la muerte. En segundo lugar, si a un chico de mediana estatura se le hace usar el cinturón de seguridad (siempre hablando de las plazas traseras) sin el amoldador o booster, la banda pectoral del cinturón (que cruza sobre el pecho) en lugar de apoyarse sobre el centro de la clavícula lo hará sobre el cuello, produciéndole lesiones graves en caso de un choque.

Si se usan sillas inadecuadas para el tamaño y peso del niño, estas no cumplirán su cometido permitiendo que el chico se desprenda de la misma o se golpee al no estar debidamente ajustado.

En el caso de utilizar sillas no homologadas, lo más grave que se ha visto es que en el caso de choque lateral, los plásticos del lateral de la silla se quiebran incrustándose en las costillas de los niños. Por eso es importante no solo ver “la pinta” sino la calidad de la silla que no puede evaluarse a simple vista sino a través de los sellos de los organismos de certificación internacionales.

En cuanto a las normas de certificación, en Europa se hace un culto de eso. Es difícil que alguien compre una sillita o un booster si no está homologado. Acá aún se usa poco las sillitas por lo que menos se le da importancia a la homologación o certificación. El comprador argentino busca, erróneamente, que sea económica y que le sirva desde que el chico nace hasta que tenga 5 o 6 años. En el desarrollo de un chico deberían utilizarse hasta 3 sillas distintas (de acuerdo a su peso y talla) y al menos un booster.

Fuente: Clarín

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