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20 octubre, 2017

#Nogoyá: Es trans, docente, tiene la guarda de 4 sobrinos y ahora cobra salario familiar


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Empezó a trabajar a los 8 años: en una verdulería, en una panadería, cuidando chicos, en un taller mecánico. A los 25 años se recibió de maestra, y en 2005 consiguió su primer trabajo, en el Delta: cada semana viajaba más de 300 kilómetros para dar clase. En 2013 ganó por concurso un cargo en Aranguren, cerca de su casa, y ese mismo año la tragedia sacudió a su familia: su hermano asesinó a su mujer, y luego se suicidó. Los cuatro hijos de la pareja, huérfanos, quedaron a su cargo. Esperó un largo año y al final, hace una semana, el Consejo de Educación accedió a pagarle el salario por los cuatro.

Antes de que Silvina Maureen Buyutti se calzara el guardapolvo blanco, antes de que marchara a trabajar como maestra integradora al sur de la provincia, en un paraje perdido, Arroyo Negro, de trajinar los más de 300 kilómetros entre su ciudad, Nogoyá, y el departamento Islas, fue un chico de un hogar pobre, y tuvo que trabajar. Trabajó desde los 8 años, en lo que hubiera: una verdulería, una panadería, cuidó chicos, fue dependiente de un taller mecánico.

Pero en ningún empleo duraba. Le decían que después, que a lo mejor más adelante algo sale, pero por ahora no. Fue la primera vez que sintió el aguijón del ninguneo, la discriminación. La dejaban sin trabajo más de lo corriente. Era una chica en cuerpo de chico, y tenía que ganarse la vida. Un día le dijo basta a todo eso y se puso a estudiar para maestra, de noche, en el Instituto Teresa de Ávila. A los 25 años consiguió el título, y en 2005 consiguió un primer cargo, bien lejos de casa, en la Escuela Nº 7 Juan Bautista Alberdi, en Arroyo Negro, un sitio más cerca de la República Oriental del Uruguay que de Argentina, en el Delta.

Pero todo ese camino que fue transitando lo hizo con una identidad distinta. En 2012 se tomó fuerte de la Ley de Género y se presentó en el Registro Civil y pidió que cambiaran su nombre y su sexo en el DNI y en la partida de nacimiento, y después pidió que su empleador, el Consejo de Educación, hiciera lo propio con su recibo de sueldo, su tarjeta de cobro, la papelería que conforma su legajo personal.

Mudanza: Un día, aquel raid entre Nogoyá e Islas llegó a su fin.
Fue en 2013.
Silvina Buyutti concursó para un cargo más cercano en Aranguren, y lo ganó, y así, sin más, se convirtió en la primera maestra trans de Entre Ríos en conseguir un cargo por concurso, y lo hizo con la nueva identidad. Ahora es maestra orientadora en la Escuela 17 de Agosto.

Pero ese logro se opacó ese mismo año. Hugo Buyutti, su hermano, asesinó a puñaladas a su exmujer, Paula Pavón, y después se suicidó, y la tragedia dejó en el más completo desamparo a los cuatro hijos de la pareja, y entonces la maestra trans hizo lo que entendió que debía hacer: fue donde un juez y pidió la tenencia de sus cuatro sobrinos, y consiguió que atendieran su petición.

La jueza civil Andrea Cantaberta firmó una resolución en 2014 por la cual le otorgó a Silvina Buyutti la guarda de sus cuatro sobrinos, y ella los acogió como propios, y se alegró de que un día empezaran a decirle “mami”, y entonces procuró conseguir una casa donde vivir con los cuatro chicos.
Ahora viven todos juntos en una casa del barrio Chañar, que gestionó ante la Municipalidad de Nogoyá. Y todos, ella y los cuatro chicos, se sostienen con su sueldo de maestra.

“Yo ya tenía una casita del IAPV (Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda). Pero cuando me hago cargo de los chicos, nos quedó chica. Así que gestioné esta otra casa, más grande. En las vacaciones de julio, nos mudamos acá. Nos quedó un poco lejos de todo, pero está bien”, cuenta a EL DIARIO.

Otro logro

Con familia ampliada, Silvina Buyutti acudió ante los liquidadores del Consejo de Educación, y pidió que le pagaran el salario familiar por los cuatro chicos que ahora tiene a cargo por resolución judicial.

El trámite se complicó, y duró un largo año en resolverse. En el ínterin, se hundió en la impaciencia, y consultó a un abogado. Augusto Lafferriere, desde 2011 profesor de la cátedra Derecho Político en la subsede Paraná de la Universidad Católica Argentina (UCA), la ayudó a iniciar el trámite administrativo.

De qué modo conseguir cobrar las asignaciones familiares por Micaela (13), José (12), Sheila (10) y Fabricio (4), los cuatro alumnos de la Escuela Nº 101 República de Entre Ríos, de Nogoyá.

“Ella, en carácter de tía de los menores, requiere judicialmente la tenencia de los chicos, y la Justicia se la otorga. Luego de otorgada la tenencia legal, se hace el planteo en el Consejo de Educación a los efectos de que se le pague el salario familiar. Ese trámite duró un año, y hace pocos días pudo cobrarlo”, contó el abogado.

Su abogado precisó que no hubo “complicaciones” en el Consejo de Educación, que el pedido siguió las vías formales y que su intervención fue un mero asesoramiento verbal, explicándole el modo de solicitar el beneficio. Quizá la demora se haya debido a que es una situación novedosa, distinta a lo tradicional. Y por esta razón pudo haber algunas consultas internas en el Consejo antes de dictaminar. También pudo haberse demorado por una cuestión presupuestaria; no creo que haya habido otro tipo de impedimentos”, juzgó el letrado.

Un trámite “extraviado”
En mayo último, tres años después de la sanción de la Ley de Identidad de Género, el Poder Ejecutivo Nacional dictó el decreto a través del cual se reglamentaron las cirugías para el cambio de sexo y los tratamientos hormonales para adecuar el cuerpo.

En su artículo 11º, la ley estableció que pueden acceder a las intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales, todas las personas mayores de edad sin requerir autorización judicial o administrativa. Por su parte, las prestaciones allí mencionadas serán incluidas en el Programa Médico Obligatorio (PMO); asimismo, los servicios de salud del sistema público, de la seguridad social de salud y de los sistemas privados las incorporarán a sus coberturas.

Silvina Buyutti acudió a su obra social, el Instituto Obra Social de la Provincia de Entre Ríos (Iosper), para que diera cumplimiento a la ley y le costeara la cirugía de reasignación de sexo, una intervención quirúrgica que pensaba realizarse en La Plata.

Insólitamente, en las oficinas del Iosper “perdieron” el expediente, y con eso, la posibilidad de que pudiera concretarse ese paso.

“Desde acá, desde la oficina de Iosper en Nogoyá se elevó todo a Paraná, y allá se perdió”, cuenta a EL DIARIO.

–¿Y ahora?
–Tengo que hacer todo de vuelta, pero ahora no lo voy a hacer. Voy a esperar, porque estoy con otras cosas. Pero casi todos los trámites en las obras sociales de otras chicas están frenados, ponen mil obstáculos, y no se han podido realizar, a pesar de que la ley nos ampara.

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